Fuerzas para seguir.

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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Me fumé el silencio gritando que te amaba.

Como cada noche, tú te arrancabas los pulmones en un millón y medio de suspiros de winston mientras yo vomitaba el hígado a chupitos. Te gustaban las calles sin gente, el frío del invierno y dar la primera calada a la hora exacta en la que nos conocimos. Yo, prefería los parques abandonados, el calor del verano y tropezarme borracha esperando que tus brazos vinieran a salvarme. Solías tirar el cigarro a medias cuando querías que yo tirara mis principios y gritara tu nombre, hasta que descubriste que ni con señales de humo pensaba dejar la botella para enredarme en tu cuello, pero después de acabar con lo que tenía previsto beber esa noche, solo te bastaron dos saludos ignorados, tres cigarros a medias en el suelo, cuatro suspiros ahogados y algún beso robado, para que admitiera que estaba loca por ti y cogiera uno de tus cigarros al pie de tu colchón, donde me fumé el silencio gritando que te amaba.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Finalmente, el final fue de lo más estúpido.

Confiaba en las cosas iban a arreglarse a pesar de que tú las dieras por perdidas. Confiaba en que ibas a tener el valor de venir y decirme a la cara que me echabas de menos, sin embargo dejaste pasar el tiempo al que tanta importancia le dabas cuando millones de miradas de indiferencia ocupaban nuestro día a día. Ahora ya no sé si llamarlo indiferencia puesto que a estas alturas, la gente debe pensar que fingimos no conocernos. Ya no sé lo que hacer cuando me cruzo contigo y ese millón y medio de recuerdos me revuelven el estómago. Incluso empiezo a pensar que suben por mi garganta con la intención de gritarte que quiero estar a tu lado. Pero no destrozaré mis principios, porque una fría tarde de noviembre me propuse que esto solo tenía una solución y era que tuvieras el valor de venir y decirme lo que pienses, porque me cansé de que te escondas en tan estúpida cobardía que quizá sea el motivo de un final escrito a lápiz, por si había que borrarlo. Aunque tampoco te echaré toda la culpa porque sé que quizá pienses que podría tragarme el orgullo e ir en tu busca, pero de orgullo, no me queda nada. Decidí tirarlo en alguna estúpida cuneta con el propósito de no tener que volver a tragármelo, donde de vez en cuando, tiraba mi autoestima y eras tú quien estaba ahí para devolvérmelo. Desconozco si hay marcha atrás o nos caeremos por un precipicio, pero me niego a seguir callando lo que quisiera gritar.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Nada que decir, todo por hablar.

Ellos, elaboran sus teorías, juntando las piezas de puzzles inexistentes, formando historias irreales que alimentan las ganas de hablar. Ya no se sabe si mentiras o verdades dixtorsionadas, que perdieron el sentido en el mismo momento en el que alguien las dijo. Y nadie se paró a pensar que era algo absurdo, si no que fueron modificando la información a su manera, quizá por interés, quizá por rabia, quizá por envidia, incluso por aburrimiento. Y mientras tanto tú, deseando gritar al mundo tres o cuatro verdades, te limitas a lanzar un suspiro a la luna, ignorando todas las putas bocas que desconocen el silencio, pisando aún más fuerte, dándoles con sus críticas en los morros.

domingo, 4 de diciembre de 2011

I'm confused.

No sé si será por telepatía o que directamente, después de tanto tiempo,  sea verdad aquello que decíamos de que me leías el pensamiento. Tienes razón, yo era feliz con lo que tenía y tú, intentando darme más, me quitaste un trozo. A estas alturas desconozco si era grande o pequeño, pero fuese como fuese, me falta. ¿Cómo una persona tan inteligente como tú llegó a tan absurda conclusión de que yo estaría mejor sin ti? Juntas decidíamos siempre lo mejor para ambas hasta que un día, por porqués anónimos, decidiste tomar las decisiones tú sola. Un día ví como poco a poco caminabas paso a paso por otro camino que no era ni el mío ni el nuestro, y al siguiente habías desaparecido del mapa. Pero yo no voy a esconderlo todo detrás de una sonrisa falsa, porque me niego a tener una máscara que ponerme cuando las cosas vayan mal. Seguiré siendo yo, con la misma cara de siempre y totalmente transparente. Porque me da igual que me miren, me da igual lo que piensen y lo que inventen, porque sus críticas ya no me hacen daño, y en cambio tú, sigues preocupándote por hipócritas que hablan sin tener ni puta idea. Y después de tres años mostrándote lo poco que importaba lo que pensaran los demás te encuentro como siempre, preocupada por cualquier vocazas y sin hacerte valer. Para colmo, te enseñé a que las cosas solo podían lograrse no rindiéndose nunca y dando patadas a las piedras que pretendieran hacerte tropezar. Te has rendido hace días y te has dejado tirar al suelo. Y creéme, sé lo que cuesta levantarse sola estando acostumbrada a que una hermana te tendiera la mano, pero no voy a hacerlo, quiero que te levantes completamente sola y te des cuenta de que has podido hacerlo, de que como te dije, las carreras no se ganan si te quedas por el camino.

Otros intentos de reconstruirme:

Rebúsca(me).