Fuerzas para seguir.

Traductor
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!

sábado, 17 de septiembre de 2011

A veces te olvidas los ánimos en el suelo y tropiezas con ellos.

Dicen que todo lo que sube baja, que todo lo que agrada luego no gusta, que después de la tormenta viene la calma, que todo de un modo u otro se compensa, así que supongo que en un exceso de sonrisas tiene que haber llantos. Odio los llantos, siempre los odié, pequeñas gotas saladas que caen por tus mejillas mientras en tu imaginación eres tú la que está cayendo a un triste vacío sin fondo. Dicen que llorar desahoga, que hace sentir mejor, hasta que te das cuenta de que tener los ojos más mojados y el rímel corrido no cierra cicatrices por dentro de tu cuerpo, ni hace que vuelva tu sonrisa. Sigues con los ánimos por los suelos tropezando con ellos en cada intento de levantarte, volviendo así a caer de nuevo. Y cuando quieres darte cuenta, tus manos ya no paran los golpes, dejando que ruedes por el suelo, con el alma cada vez más arañado y el rostro cada vez más húmedo. Vuelves a darte cuenta de que el llanto no te ayuda y clavada en el suelo tan duro como áspero piensas una estrategia. Tras mucho pensarlo decides regalarle al mundo una sonrisa mientras coges tus ánimos del suelo y los sitúas bien alto. Ahora sí, ahora puedes levantarte sin volver a tropezar, ahora solo te queda olvidar, sin perder la sonrisa.

Otros intentos de reconstruirme:

Rebúsca(me).