Fuerzas para seguir.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Seré tu sonrisa cuando la tuya se apague, solo hasta que consiga que brille de nuevo.

Él era un chico acostumbrado a que el mundo le diera ostias, le tirara al suelo a menudo y le diera más lágrimas que sonrisas, ella, una chica a la que el pasado le había ido dejando cicatrices impidiéndola olvidar todo aquello que la había herido por dentro, mientras que le ayudaba a aprender un poquito de la parte perra de la vida. Él hundía sus penas detrás de una soledad, a veces acompañada de una herida, le gustaba ver correr su sangre cuando creía que nada podía ir peor. Ella, se limitaba a ahogarlas de vez en cuando en alcohol. Ambos eran diferentes, y la sociedad les había juzgado por ello. Él buscaba encajar mientras ella aprendía a reírse de las críticas. Él decidía esconderse a llorar, ella le contaba sus secretos a su almohada. Él tuvo días muy malos, tan malos como para querer desaparecer, él, sin duda, deseaba marcharse. Ella le enseñó a dejar de ser un egoísta, y pensar en todos aquellos que le echarían de menos, le dijo sin rodeos que era un cobarde para demostrarle que siempre se puede seguir adelante, le gritó que era un imbécil por destrozar su vida con heridas. Él reflexionó sobre ello y se dijo a sí mismo que todo iba a cambiar, pero no todo era tan fácil. Ella se propuso enseñarle a dar patadas a las piedras para apartarlas del camino en vez de tropezar con ellas, y sacar de su vida todo lo que le hacía daño, le hizo prometer que jamás iba a volver a disfrutar viendo correr la sangre de sus venas. Él no estaba muy seguro, pero supo ver que sus palabras eran sabias. Ella, le juró que admiraría sus defectos cuando los demás los criticaran, y que fuese quien fuese, y a tantos kilómetros de distancia, se iba a hacer presente en algún pequeño rincón del fondo dañado de ese alma que quizá algún día estuvo perdida, pero que ahora sabe donde va, y recuerda que vaya a donde vaya, ella le dijo que lo hiciera con una sonrisa, y la cabeza bien alta.

Otros intentos de reconstruirme:

Rebúsca(me).