Fuerzas para seguir.

Traductor
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!

miércoles, 29 de febrero de 2012

Distancia, una palabra, mil sensaciones de dolor.

Algo abstracto que potencia una posible soledad provocada por tu ausencia, algo transparente que es capaz de atravesarte y romper con tus esquemas que cuentan que las cosas saldrán bien. Acompañado de una terrible necesidad de tenerte aquí a cada segundo y ningún plan para aguantar tu olor en mi ropa sin tener tus manos en mi cintura. Sonrisas que se ahogan en lágrimas que no llegan a nacer, que no llegan a mojar tus ojos para demostrar al mundo que eres débil y que no van a dejar a otras miradas ver en tu rostro el gran vacío de tu corazón.
Te necesito aquí porque me pueden el dolor de tu ausencia, las ganas de verte y el ansia de tus besos.

sábado, 25 de febrero de 2012

Me rodean 572657689 defectos y creéme, me da igual.

LLego tarde, olvido cosas que no debería, grito demasiado, soy totalmente bipolar y salto a cualquier cosa. Jamás me callo lo que pienso, a veces hablo sin darme cuenta de que hago daño a los demás, me enfado con facilidad, tengo la capacidad de matar con la mirada, de odiar por una tontería y de guardar rencor a alguien hasta el fin del mundo. Siempre quiero tener la razón, y apuñalo almohadas cuando estoy de mal humor. Odio que haga mucho frío pero que no nieve, odio el color verde, odio las verduras, odio que me desordenen la habitación si no he sido yo, odio que toquen mis cosas sin permiso y que entren en mi habitación sin llamar. Tengo diplomatura en ponerme insoportable, en ser una pesada, en vaguear y el tirarme horas y horas en el ordenador. Tengo tantos defectos, que no podría mencionar cada uno de ellos, no cabrían aquí.
¿Vas a juzgarme? Siéntate y espera a que me importe.

domingo, 19 de febrero de 2012

Jamás será igual.

Borré aquel final escrito a lápiz para comenzar un nuevo principio, pero me he dado cuenta de que me has sustituido y de que ya no hay vuelta atrás. Siento confesar que cada día me haces menos falta, que te estoy olvidando y quisiera no hacerlo, quisiera necesitarte como mar a las olas, pero ya no hay marea que nos una ofreciéndonos el reto de nadar. No estuvimos a nada de serlo todo, porque éramos más que eso y nuestras mutuas ganas de comernos el mundo nos hacían levantarnos cada día con una sonrisa. No me niegues que has cambiado, te llevaste las promesas que me hiciste para ofrecérselas a nuevas personas. Me abandonaste un noviembre y dejaste que bailara sola con el viento durante todo el invierno.

viernes, 17 de febrero de 2012

Se apodera de tu mente sacándome de ella.

Quisiera hablar de ti, de todos y cada uno de los momentos contigo, quisiera que el mundo entero sepa que te aprecio. Quisiera gritar que una enfermedad no va a separarme de ti y por puta desgracia, sé que sí. Sé que a partir de ahora, tendré que estar más pendiente de ti, puesto que nos queda poco tiempo y tengo miedo de que me olvides. A tus setenta y seis años, abuela, tan mayor y tan madura pero tan joven para que un alzheimer se apodere de ti, prometo cuidarte siempre. Prometo asumir que algún día no sabrás quién soy, que tendré que ganarme tu confianza cada día y cultivar bien la paciencia para que no deje de crecer. Quisiera contarle al mundo que ningún médico fue lo suficientemente valiente para buscar una cura para tu enfermedad y que por su culpa, miles de inocentes como tú lo sufren cada día. Soy consciente de que probablemente, la mayoría de las personas que lean esto ni comentarán, pero sé que no lo harán porque no saben lo que siento y que en cambio, otras pocas lo harán porque se encontrarán en la misma situación o quizá lo sientan por ti. Pero no solo hay que sentirlo por ti, abuela, ya que tu asesino, el alzheimer, se está comiendo a miles y miles de personas y nadie hace nada para evitarlo.

martes, 14 de febrero de 2012

Aunque sea catorce de febrero, mañana te amaré más que hoy.

No pude aguantarme las ganas de abrazarte esa noche, cuando el reloj dio las doce y aunque estuviera medio inconsciente, fui capaz de recordar que era el día del amor. Ya no era nuestro amor en concreto, esta vez era el día oficial. No pudiéndome abrazar a ti, me agarré a nuestro cojín y cerré los ojos, imaginando a los centenares de personas que estarían haciendo lo mismo en aquel instante, y me sentí extraña. Pese a todo, me dormí. Soñé con tus defectos, sí, con tus defectos, con la manera en la que amo cada uno de ellos y el erróneo pensamiento de tu mente al pensar que por ellos puedo dejarte, cosa que ni aunque nuestra vida fuese eterna, pasaría por los pensamientos de una loca enamorada como yo, que aunque pudiese desenamorarse o hubiese cura para un corazón perdidamente loco por ti, se quedaría muriendo por ver tu sonrisa a un puto centímetro de mis labios cada mañana, algo que no cambiaría ni por todo el tiempo del mundo, si no es contigo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Estaba en nuestras mentes, bueno, en la mía.

Todo sigue igual, el río del paisaje que inventaste en primavera sigue siendo de agua caliente, pero menos que tus sábanas. Suelo imaginar que seguimos visitándolo y haciendo fotos a nubes imaginarias con formas que nadie más que nosotros sería capaz de ver. Sueño con césped al que le sobra brillo y con sombra inexistente, con veintiocho grados centígrados a unos metros de ti, pero con más de cuarenta a tu lado. Sigo pensando en todos los picnics que jamás sucedieron, en todas las rosas que en nuestra imaginación me regalabas y en lo bonitas que quedaban cuando las colocabas en mi pelo. Extraño los te quiero que se supone que me decías con la mirada y que nunca me atreví a contestarte con palabras. Sigo obsesionada con los besos que no hubo, con el romance que vivimos pero que nunca llegamos a inventar.

Otros intentos de reconstruirme:

Rebúsca(me).